13 febrero 2011

estaba yo acostado, ya tenia rato así, esperando a que me llegara el sueño, estaba oscuro, pero mis ojos ya se habían acostumbrado a la oscuridad, ya podía ver, quiero decir, entraba un destello de luz azul desde la ventana.

mientras me distraía acostado note que uno de mis brazos era notablemente más largo que el otro. ¿como podía solucionar el dilema sin pedir directamente que lo recortaran?

con ayuda de la otra mano, empece a doblar mi brazo aproximadamente en la medida que quería recortarlo, a doblarlo como un trozo de madera seca que se quebra. Lo rompí hacia arriba y hacia abajo, izquierda y derecha, por alguna estúpida razón no dolía para nada, pero estaba sudando como si en realidad doliera.

cuando por fin estaba totalmente roto, lo desprendí como si separara un bombon por la mitad. estaba extrañadísimo del por que no me dolía.

una vez arrancada la extremidad prepare mi actuación y salí apresurado con mi madre para decirle que me había pasado un accidente. llegue con ella y le dije que no preguntara que me había pasado, que me llevara con un doc cuanto antes.

el doc revisó mi brazo y luego mi mano, los analizó un rato, después concluyó:
-las terminaciones nerviosas están destrozadas, al igual que los huesos, es imposible volver a unirlos.

me cagué para adentro, no mamen, nunca antes había deseado más tener mi mano de vuelta en su lugar, me puse tristísimo, a punto de llorar, estaba desesperado.

luego me desperté, respirando fuerte y rápido, sentí mi mano y me relajé.

carajo, que pesadillas más culeras.

No hay comentarios.: