11 noviembre 2011

Quédense con su música chingona que yo estoy bastante a gusto con mi música de cagada. En realidad me tiene sin cuidado su concepción de lo que es el bien y el mal; he visto a la gente que más respetaba contradecirse de las maneras más insultantes y decadentes; he visto a la gente del cuadro de honor de la secundaría tener hijos antes de los 20, y lo que es peor: tener errores ortográficos horribles, o dejando la dignidad en un vaso con tequila. 

Todo el mundo es un montón de lo mismo: “Yo no le hago caso a nadie, digo lo que quiero; nadie me dice como pensar; manejo mi vida como se me antoja; etc.” Pero acá, siendo ya bien bien honestos, nada de eso es cierto. Apenas hacen lo que pueden. Esa falsa idea de libertad que no existe. La libertad es algo que está fuera de nuestras manos; está lejos de nuestro control. No podríamos con ella ni aunque la tuviéramos. 

Paréntesis. No hay peor mentira que una persona diga que es inteligente, o sarcástica, o que te diga que te va a conseguir trabajo; o que te diga que quiere una relación seria; o que te mire a los ojos y te diga que te quiere y que la vuelves loca; o que… uff. 

Sabiamente ya lo dijo el profesor wudewose: “Me viene valiendo verga lo que para ustedes es la realidad.” O algo así.

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