Una vez me encontré una cartera con mil quinientos pesos en billetes dentro de ella, y yo, en mi infinita estupidez decidí devolverla. No el mismo día, ya era noche, pero marqué al número de unas tarjetitas de presentación que traía dentro, al ser muchas iguales supuse que el nombre que ahí venía era el del dueño. Era un herrero.
Al día siguiente llego a mi casa (porque yo no iba ir a entregársela a la suya). Comentó que estaba muy contento por que ese dinero apenas se lo habían pagado y era para no se que vergas, que ojalá hubiera mas gente honesta como yo y una serie de masturbaciones gratificantes.
Unos días después llegé a mi casa y me encuentro con que el herrero ese decidió dejarme como regalo un Jesucristo hecho de hierro oxidado
¿Que mierda de mickey mouse es esto?
2. Si hay cosas que puedo encontrar fácilmente en mí, es mi
capacidad para hacer observaciones estúpidas e irrelevantes.
Hace poco oí en una canción de Lil Wayne algo así como “Life
is a bitch and death is her sista’”, pero esa línea de Life is a bitch ya la
han repetido un chingo de personas un chingo de veces, es una frase gastadísima
y poco original. Pero mi observación inútil no es esa sino su empleo.
La vida es una puta, pero es una puta que te coge a ti, no
tu a ella. Y tú no le pagas a esta puta, ella es la que paga, y paga de mala
gana. Entonces la vida no es una puta, es la humanidad la que es la puta y la
vida es un cliente que necesita desquitarse con alguien. Te coge y exprime todo
lo que puede. La gente que disfruta de la vida, en todo caso, es a la que le
gusta que se la cojan.
Creo que solo un ente encima del poder natural podría
cogerse a la vida, y sabemos que estas características no son humanas, así
pues, dichosos sean los masoquistas.

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