un hombre, visiblemente agotado, entra a un local de pollos rostizados, el dueño, que también atiende, escucha el letargo de su visitante:
—buen día, señor, acabo de ser baleado a una cuadras de aquí. por mi ya no se puede hacer nada, pues mi final es seguro. estoy lejos de casa, de la gente que quiero y además me han robado mi teléfono. vine aquí, a esta ciudad a buscar empleo y empezar una vida. prácticamente estoy en un mundo desconocido para mi, morir tan lejos de lo que algo tuvo significado. si por algo llegué a su local es porque necesitaba un lugar cálido, morir sabiendo que le importo a alguien.
y continúo:
—dígame algo que me de aliento para morir feliz y que no vine por error a esta ciudad. por piedad.
el señor respondió:
—váyase a la verga a morir lejos de mi local, maldito vago.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario