17 febrero 2012

No es que no me importe su intereantísima opinión, lo que pasa es que no confío en el funcionamiento cerebral de las otras carnes que no sean yo. Techadme de acomplejado si quereís.

Prefiero no pedir o recibir consejos y recomendaciones.

En algún momento de mi vida me hubiera gustado recibir un libro como regalo sorpresa, pero por lo mismo sería deprimente recibir un libro de Jordi Rosado. En realidad, si yo fuera Jordi Rosado, también me pondría triste.

Por estúpido e incongruente que parezca, prefiero escuchar opiniones de gente que no conozco, porque sus respuestas son más parciales.

2.

Wey, wey, wey. perdón por interrumpirte, pero me estás hablando en un flujo interminable de mierda irrelevante, en esa precisa actitud visceral en la que crees que me interesa lo que dices.

Disculpa, tengo que revisar el segundero del microondas.

3.

En la fiesta, un vato puso unas rolas de Sean Paul. Me le acerqué nostálgico y le comenté:

—No me jodas, esas canciones son de estudiaba en la prepa, verga, que tiempos, ahora ya acabé la universidad.

Luego llegó adrián, me dió una palmadita en el hombro y dijo:

—Ya vamonos, ya es bien tarde.

4.

Ya acabé de leer Pedro Páramo y le dí de comer a Pipo. Mi alma está tranquila. Es ya la segunda o tercera vez que lo leo, no recuerdo. Me lo dejaron leer cuando iba en la prepa pero no se si lo hice o si siquiera le entendí.

No estoy seguro, de la misma manera que no estoy seguro de muchas cosas de mi vida: El otro día en la fiesta le dije a miriam que podía recordar conversaciones, pero no con quien ni cuando habían ocurrido (o si pasaron), ya que muchas cosas que sueño las confundo con cosas reales, como situaciones o eventos pasados.

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